domingo, 28 de junio de 2009

Recuerdo


Después de la ordenación (yo estaba muy nervioso, y no viví todo como me hubiese gustado) vino la primera Eucaristía en mi pueblo. Allí fuí más yo. Hubo hasta cohetes. Todos disfrutamos. Con la gente sencilla ponía el sello de lo que quería vivir. Y con este poema de Casaldáliga, en el recordatorio, el horizonte de mi vida.
Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.
Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida.
El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.
Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

1 comentario:

Desde la profundidad de mi MAR dijo...

Quizá no te llego mi felictación en un día tan especial, al cumplir seis años de sacerdocio, pero... a Dios le llego mi oración de gracias por tu SI.